[4] Más recientemente los alfares de Badajoz quedan catalogados en las guías cerámicas de especialistas como Natacha Seseña,[5] Guadalupe González-Hontoria,[6] Josep Llorens i Artigas y José Corredor Matheos o del equipo dirigido por el etnógrafo alemán Rüdiger Vossen.
[2] Eugenio Larruga, ya en el siglo xviii, censaba cuarenta alfares con una producción de 270.000 piezas al año.
Los búcaros bruñidos de este foco extremeño (botijos, botijas, ‘mariconas’ y jarras) se decoran con un rameo hecho con cantos del río Guadiana, consiguiendo un llamativo efecto de brillos sobre el fondo opaco del barro.
Seseña escribe que en Salvatierra se fabricaron ramilleteros (búcaros grandes) similares a los mejicanos producidos en Tonalá.
[12][6] Activo foco en el siglo xx, ha continuado su producción con la familia Gallardo[13] o distinguidos artistas como Rafael Ortega.