Cultura de la pobreza

Pero también afirman que una vez surge, la cultura de la pobreza suele perpetuarse pasando de padres a hijos, con lo cual las nuevas generaciones no están psicológicamente preparadas para aprovechar todas las oportunidades de progreso que puedan aparecer en el transcurso de sus vidas.

[3]​ Lewis propuso en su estudio que solo un 20 por ciento de los pobres urbanos tienen en realidad la cultura de la pobreza, y que el 80 por ciento restante vivían bajo condiciones infraestructurales, pero sin estar condicionados por los factores psicológicos que encierra la cultura de la pobreza.

[4]​ Socialmente, atribuir la pobreza a valores de los que cabe responsabilizar a los mismos pobres es una manera de tranquilizar la conciencia.

Los mismos pobres son a menudo defensores del punto de vista de que si una persona realmente quiere trabajar, siempre encontrará algún empleo.

Para el antropólogo Marvin Harris, esta forma de entender el mundo, demuestra escasa comprensión de las condiciones político-económicas que hacen la pobreza inevitable para algunos.