Pasados seis años, el alcázar sigue sin construirse y el rey, moribundo llama a Azhuma para que rinda cuentas.
Una inspiración repentina surge entonces en la cabeza de Azhuma, pero entonces es asesinado, ante los ojos de su amada Sobeya por el pretendiente al trono Abu Ishac.
Muhamad, el hijo y heredero de Alhamar promete el perdón y la paz al traidor, bajo la condición de que devuelva los planos del alcázar, a lo que éste se niega.
Sobeya finge entonces un acercamiento amoroso a Abu Ishac para hacerse con el proyecto y asesinar a Abu Ishac.
Sin embargo, una vez cumplida su misión y en cuanto consigue hacer llegar los planos a un sirviente fiel, muere ajusticiada por las tropas de Abu Ishac.