Los himnos reales fueron especialmente populares durante el reinado de Shulgi.
[1] Cuando los himnos se dedicaban a los dioses, terminaban con la observación tigi, indicando que debían acompañarse con música de timbales.
Cuando se dedicaban a reyes lo hacían con zami, que significaba música de arpa y lira.
[2] Más tarde, probablemente los himnos buscaron la legitimidad de las dinastías surgidas en Isin y Larsa tras el desmembramiento del protoimperio de Ur.
Se conserva un himno real dirigido a él y escrito en acadio y sumerio, confeccionado a ejemplo de los de Ur III.