Se denomina hipertensión de bata blanca al aumento transitorio de la presión arterial que se produce en algunas personas en entornos sanitarios (hospitales, ambulatorios...) debido al estrés involuntario que esos entornos les provocan.
Su importancia estriba en que la medición de la presión sanguínea ofrece valores anormalmente elevados, que no se corresponden con las cifras de tensión reales, lo que puede inducir un falso diagnóstico de hipertensión.
[1] Esta sobreestimación fue descrita por primera vez por Scipione Riva-Rocci, un médico internista italiano, en 1897.
Para descartar este fenómeno cuando se sospecha en un paciente se recurre a la monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA), a través de un dispositivo que va obteniendo valores de presión arterial cada cierto tiempo durante 24 horas mientras el paciente realiza su rutina diaria.
Su aparición y magnitud varía mucho de unos individuos a otros, aunque es mayor, en general, cuanto mayores son las cifras basales de tensión arterial, cuanta más edad tiene el paciente y es más frecuente e intenso en varones que en mujeres.