Fue diseñado por Manel Puigbó Rocafort y un equipo de colaboradores.
El prototipo fue presentado en el año 1974, un año después del Micral N francés (el primer ordenador comercial basado en microprocesador) y un mes antes del Scelbi-8H, precursor de la informática doméstica.
A pesar de sus buenas prestaciones, el equipo era caro, lo que propició que se dejase de fabricar cuando se llevaban producidas 10 unidades.
Incluía un teclado hexadecimal y un zócalo programador de EPROMs.
Como periférico de entrada y salida usaba una cinta perforada.