El dramatismo que representa la escena se equilibra con la ternura y la belleza del conjunto: una madre joven implorando piedad por su hijo muerto.
Vasari dijo de ella: «Es una obra a la que ningún artífice excelente podrá añadir nada en dibujo, ni en gracia, ni, por mucho que se fatiguen, en fortaleza, en poder de finura, tersura y cincelado del mármol».
Al enterarse, Buonarroti, en un arranque de furia, grabó a cincel su nombre en la escultura, siendo esta la única obra firmada del artista.
En la cinta que cruza el pecho de la Virgen puede leerse: «Michael A[n]gelus Bonarotus Florent[inus] Facieba[t]» («Lo hacía Miguel Ángel Buonarroti, florentino»).
El autor de este atentado, reconocido como una persona con enfermedades mentales, se mantuvo en un psiquiátrico italiano por dos años (29/1/1973 - 9/2/1975) y luego regresó a Australia.