En la noche del naufragio, fue despertado por un mayordomo; sin embargo, al intentar acceder a la cubierta superior, fue bloqueado por un tripulante, que lo creyó un pasajero de tercera clase.
Una vez aclarado el malentendido, Hosono llegó junto a los botes salvavidas cuando se estaban lanzando bengalas de emergencia, lo que le alarmó mucho.
Pero aun así me encontré buscando y esperando cualquier posibilidad de supervivencia".
Hosono lo vio y, como declaró más tarde, "el ejemplo del primer hombre que dio un salto me llevó a tomar esta última oportunidad".
Además, estaba oscuro, por lo que no habrían visto si era hombre o mujer".
Un periódico local supo de su historia y lo apodó "Lucky Japanese Boy" (El afortunado chico japonés).
El protocolo "mujeres y niños primero" no forma parte del protocolo samurai sino que había llegado a Japón a partir de 1868 con la introducción de los valores occidentales en el país.