La pseudo-bestia, alterada por los cánticos, intenta asustar a los que le rodean gruñiendo, trepando, atacando a adultos y niños que la acompañan, e incluso colándose en casas y establecimientos.
La función de este es precisamente lo que su nombre indica: domar a la Mussona durante su suelta; para ello emplea un pandero, cuyo sonido es, según la tradición, lo único que amansa a la fiera.
Antiguamente, no era una, sino varias las «Mussonas» que salían a la calle durante las noches de carnaval.
Posteriormente, las sucesivas Mussonas han ido sofisticando sus trajes y sus maquillajes, además de escoger cada año un animal o una bestia en torno a la cual se basa la representación del personaje.
La aceptación de la Mussona por parte del público durante los últimos años ha sido verdaderamente impresionante.