Participó en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes hasta 1887.
Los escenarios en los que se representan los sucesos corresponden a la capilla y uno de los salones del Alcázar respectivamente, de los que hace una descripción detallada de los asistentes a las ceremonias empleando una técnica casi miniaturista.
Dos de las composiciones efectuadas en este período, La presentación y el bautizo de la Infanta Isabel y La presentación y el bautizo de Alfonso XII le llevaron a presentar una querella en 1873 contra la destronada reina Isabel II por el impago de las obras.
De las obras presentadas en las Exposiciones Nacionales entre 1856-1864, cabe mencionar Tres muchachos gitanos jugando a los naipes, que posteriormente regaló para una rifa iniciada con el objetivo de levantar un monumento en Sevilla en honor a Bartolomé Esteban Murillo, y El cadáver de un oficial muerto en la guerra de África, defendido de varias aves rapiña por su perro.
En 1887 son enviados para su exhibición a la Exposición Nacional de ese mismo año tres óleos, La Eva del día, Retrato D.N.D.B.