Desde temprana edad ingresó en la escuela taurina de su ciudad y a los once años se marchó hacia Jaén para iniciar su carrera como torero bajo el adiestramiento del apoderado de Enrique Ponce.
Comenzó a torear muy joven, y con tal fluidez delante de los novillos, hasta el punto de ser llamado "niño prodigio".
Luego fue figura de los novilleros y tras tomar la alternativa en 1996 llegaron los años de menos festejos en su carrera, hasta que incluso transcurrieron varios años sin lidiar.
Su padrino fue Alberto Ramírez y el testigo del festejo fue López-Chaves.
[7] Rafaelillo colabora y participa en eventos culturales que giran en torno al mundo taurino, como por ejemplo, las Jornadas sobre Ganado de Lidia y Tauromaquia de Pamplona.