Se ubicó en lo que fue el límite entre la traza española y la parcialidad de San Juan Tenochtitlán, en el barrio que le servía de cabecera: San Juan Moyotlan.
Como las tierras arables y otros lotes, el edificio era propiedad comunal.
Esto hizo que la situación del edificio como todas las propiedades de la república pasase a un destino incierto.
Por intereses diversos el comité no llegó a nada y la ordenanza se suspendió.
En 1835 se intentó una vez más hacer valer la ordenanza y el gobierno mismo nombró otro administrador, puesto que los bienes se seguían tambaleando en manos de acaparadores y se habían vendido fincas e incluso una parte del mismo Tecpan.