Su madre, Angelique Calandrini (1692-1715), era de ascendencia italiana y murió joven.
La Emperatriz de Rusia hizo propuestas para atraerle a su país.
Este príncipe quería retenerlo, y para ello le incluyó en el rango de sus patricios, pero Tronchin prefirió la residencia en su patria antes que las ofertas más brillantes.
Contaba entre sus amigos a los hombres más ilustres de la filosofía y la literatura, como Voltaire, Diderot, etc. Una verdadera amistad le unía a Louise d'Épinay y Frédéric-Melchior Grimm.
De naturaleza sensible y generoso, regularmente recibía durante dos horas al día a los pobres.
Durante estas consultas, tenía una bolsa de dinero con él, dando a cada paciente lo suficiente para pagar los medicamentos que les recetaba.
Tronchin no dejó demasiadas obras publicadas, quizás por su actividades médicas.