En 1240, los tártaros se apoderaron de la ciudad y la saquearon, pero dejando el castillo ileso.
Cuando Lutsk estaba en manos del Gran Ducado de Lituania, la ciudad comenzó a prosperar.
Vitautas el Grande fundó la ciudad en sí mediante la importación de colonos (en su mayoría judíos y tártaros).
En 1427 se trasladó el obispado católico de Volodímir a Lutsk.
La ciudad continuó prosperando como un importante centro económico de la región.
Durante la Rebelión de Jmelnytsky, la ciudad fue capturada por las fuerzas del Coronel Kolodko.
El Voivodato fue liquidado y la ciudad perdió su importancia como capital de la provincia (que se trasladó a Zhytomyr).
Ésta se convirtió en la lengua dominante en los círculos oficiales, aunque la población continuó hablando ucraniano.
Además, debido a su proximidad con la frontera de Polonia, es la sede del Consulado polaco en Ucrania.
Entre otras naciones que viven en la ciudad se puede mencionar a polacos, rusos, romanís y caucasianos.