[11] Durante el besamanos o ceremonia de saludo al nuevo mandatario en Palacio de Gobierno, era tantas las visitas que el recinto quedó copado y Echenique tuvo que subir a un silla para agradecerles a todos su gentileza.
Sus opositores le acusaban de haber sido impuesto por Castilla, aduciendo malas maniobras durante las elecciones.
Durante esa campaña electoral, Echenique había sufrido de constante difamación y hasta se cuestionó su nacionalidad peruana.
Esto provocó un alboroto en la ciudad; mucha gente se agolpó en torno a la vivienda de dicho coronel exigiendo que retirara esa bandera, sin éxito.
Vivanco, que estaba hospedado en casa de José Panizo, fue apresado el día 29 y mantenido en resguardo.
En junio de 1851, Iguaín solicitó al Poder Judicial que le diera la libertad debido a su resquebrajada salud, pero su pedido fue denegado.
En el subcontinente americano dicha tendencia iba imponiéndose en los países vecinos de Ecuador y Nueva Granada.
También habían consignatarios nacionales como Francisco Quirós, Julián de Zaracondegui, Nicolás Rodrigo, Felipe y Federico Barreda.
La exportación del guano llegó, según cifras oficiales, a 199 045 toneladas en 1851, 110 582 en 1852 y 64 527 en los seis primeros meses de 1853.
Domingo Elías acusó Leocadio Guzmán de haber repartido 500 mil pesos en sobornos para lograr ese cobro, pero este lo desmintió.
Eso le valió su segunda beca, otorgada por el gobierno de Echenique, con la que partió a Europa en 1853.
Para desarrollar su vasto plan puso a disposición las rentas abundantes producidas por la explotación del guano de islas.
El sabio italiano Antonio Raimondi relata en su obra esta lamentable experiencia de los primeros colonos alemanes.
Aun así, en líneas generales, la inmigración europea no llegó a ser numerosa en el Perú, como si ocurrió en otros países sudamericanos.
De hecho, los anteriores entrampamientos por cuestiones totalmente contrapuestas entre liberales y conservadores (por ejemplo, denominar al matrimonio como contrato o sacramento), no volvieron a presentarse.
No se limitó a ser una copia fiel del modelo español, sino que introdujo muchas variantes.
La ley, sin embargo no se puso en cumplimiento por el momento, debido a la guerra civil que estalló en 1854.
Asimismo, firmó tratados con Francia, Cerdeña, Portugal, Nueva Granada, Venezuela, Costa Rica, Bélgica, Estados Unidos, Chile y Brasil.
Ambas partes se comprometían a nombrar una comisión mixta que, siguiendo el principio del uti possidetis, se encargaría de fijar definitivamente la frontera; de ser necesario, debería proponer los cambios territoriales necesarios para fijar los límites que fuesen «más naturales y convenientes a una y otra nación».
[110] Pero el hecho concreto es que el Perú renunció a territorios amazónicos heredados del Imperio español, que habían sido ocupados tiempo atrás por los brasileños, todo a cambio del libre tráfico por la frontera y los ríos de ambos países.
Se envío también a Washington D. C. al diplomático Joaquín José de Osma para que sustentara la posición peruana, y al mismo tiempo se puso en alerta a la poderosa escuadra nacional para que interviniera en caso necesario.
Este y otros detalles más, eran inaceptables para la posición peruana, por ser incompatibles con la dignidad de un Estado soberano.
Belzú pidió el retiro del representante peruano; este renunció a su cargo y regresó al Perú.
Fue precisamente esta apatía mostrada por Echenique lo que daría a sus enemigos políticos en el Perú otro motivo en su contra, al sindicarlo como antipatriota.
Poco después, esos opositores desencadenaron la revolución liberal de 1854, cuyo cabecilla fue el expresidente Ramón Castilla.
[134] Elías fue deportado por Echenique y pasó al Ecuador en donde organizó, con sus propios recursos, una expedición revolucionaria con la que desembarcó en Tumbes.
Castilla recibió el apoyo de los políticos liberales, cuyos principales líderes eran por entonces los jóvenes Pedro Gálvez Egúsquiza y Manuel Toribio Ureta.
Mientras que Morán fue apresado y, tras un sumario juicio, se le condenó a ser fusilado en la Plaza de Armas.
Morán era un militar venezolano que llegó al Perú con la Expedición Libertadora de Bolívar y se había naturalizado peruano.
[145] Al día siguiente se desató la violencia y el pánico en Lima, donde fueron asaltadas las casas de los “consolidados”.